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La Campesina Georgia
Por mucho que tengas en el ejército más poderoso del mundo, hay imponderables y leyes físicas inamovibles. Mucho terreno que cubrir y pocos efectivos, en este caso. A pesar de la inmensa flota naval de EEUU, solo tiene tres barcos cazaminas desplegados en el Golfo Pérsico, una cifra muy por debajo de lo necesario si estallara un conflicto directo con Irán, según publicó el diario alemán Der Spiegel.
Mientras tanto, expertos militares calculan que harían falta más de 200 drones operando de forma permanente para vigilar los más de 2.000 kilómetros de costa iraní. El dato no es menor: el estrecho de Ormuz es uno de los puntos estratégicos más sensibles del planeta y, hoy por hoy, una de las zonas más difíciles de controlar militarmente.
El rechazo de Alemania a participar en una posible misión europea en la zona refleja esa realidad. Las capacidades actuales de la OTAN no garantizan la seguridad en un entorno que combina geografía hostil, armamento avanzado iraní y una clara ventaja defensiva para Teherán.
El estrecho de Ormuz no es solo un paso marítimo clave para el petróleo mundial. Es también una trampa natural. En su punto más estrecho mide apenas 55 kilómetros, con aguas poco profundas y plagadas de pequeñas islas.
En la costa iraní, la geografía juega a favor del defensor. Montañas escarpadas y relieves abruptos permiten ocultar sistemas de misiles, artillería y drones. Esto complica cualquier operación naval occidental.
Irán ha adaptado su estrategia militar a este entorno. No necesita superioridad total. Le basta con dificultar el paso, desgastar al enemigo y aprovechar cada ventaja del terreno.
El arseñal iraní es otro factor clave. Misiles antibuque como el Ghadir, con más de 300 kilómetros de alcance, pueden cubrir prácticamente todo el Golfo Pérsico. Esto obliga a los buques estadounidenses a operar a distancia o asumir riesgos elevados.
Pero el problema no termina ahí. Irán también puede desplegar:
El resultado es una amenaza multidominio. Aire, mar y subsuelo. EEUU mantiene superioridad aérea, pero el reto es la escala. Vigilar toda la costa iraní implicaría más de 200 drones tipo Reaper en vuelo continuo, según estimaciones militares.
Si hay una amenaza que preocupa especialmente a los expertos, son las minas navales. Son baratas, difíciles de detectar y extremadamente eficaces. Pueden estar flotando o adheridas al fondo marino. Y limpiar una zona minada es lento y peligroso.
Aquí aparece una debilidad clave de EEUU: ha reducido su capacidad de desminado en los últimos años y depende de aliados europeos para esta tarea, según el analista Mark Cancian (CSIS).
El problema es que esos aliados no siempre están dispuestos a participar. Y no solo por capacidad, sino por contexto político. Actualmente, Washington dispone de solo tres dragaminas en la región, lo que limita enormemente su margen de maniobra.
Controlar el estrecho de Ormuz no es solo cuestión naval. Implicaría, casi con total seguridad, operaciones terrestres.
Para evitar ataques desde la costa, EEUU tendría que neutralizar posiciones iraníes. Eso significa desembarcos anfibios, una de las maniobras más complejas y arriesgadas en estrategia militar.
Irán cuenta con unos 600.000 soldados, frente a los aproximadamente 50.000 efectivos estadounidenses en la región. La diferencia es notable.
Además, las tropas iraníes apenas han sufrido desgaste directo en el conflicto actual. Mantienen su capacidad operativa en tierra, lo que incrementa el riesgo para cualquier ofensiva.
Según Cancian, EEUU apenas podría controlar algunas islas. Tomar la costa sería “demasiado peligroso”, aparte de que en las democracias occidentales cada vez hay menos margen para la pérdida soportable de vidas en conflictos. La cuestión también no es lo que tienes, sino lo que estás dispuesto a perder.
El rechazo de Alemania a implicarse en una misión en el estrecho de Ormuz no es casual. Las fragatas europeas no garantizan la seguridad en un entorno así.
Además, el contexto político complica la cooperación. El experto Kevin Rowlands (RUSI) apunta a tensiones recientes dentro de la OTAN como factor clave.
La pregunta es evidente: ¿están los aliados dispuestos a asumir un riesgo elevado en una operación con pocas garantías? Ahí Irán parte con ventaja.
Written by: Huffington Post
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