Chisme y Farándula

Bad Bunny y su espectáculo de unión en el ojo del huracán – La Opinión de El Malcriado

todayFebruary 13, 2026 6

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El Super Bowl no suele ser un espacio para reflexiones profundas, es espectáculo, luces, patrocinadores y millones de dólares por treinta segundos. Pero esta vez, Bad Bunny hizo algo que pocos se atreven a hacer cuando tienen el micrófono más grande del país: habló de nosotros. De América como continente, de identidad, de unidad.  

En medio de uno de los períodos más tensos en la historia reciente de Estados Unidos en materia migratoria y racial, Benito utilizó el escaparate más visto del país para mandar un mensaje que incomoda a quienes han construido su poder político sobre la división, y lo hizo en español. 

Porque mientras millones celebraban el espectáculo, afuera la realidad sigue siendo otra. Seguimos viviendo bajo una política migratoria que se ha transformado en un aparato de intimidación respaldado por el Estado. ICE ha intensificado operativos, se habla de aumentar números de deportaciones en Arizona, incluso de convertir bodegas en centros de detención improvisados, como el caso en Surprise. La maquinaria no se ha detenido, solo parece estar en pausa. 

Después de los sucesos en Minneapolis, pareciera que el gobierno federal ha quitado el pie del acelerador. 2026 pintaba como un año oscuro desde el primer día, con redadas masivas, expansión presupuestaria, discursos cada vez más agresivos. Y sin embargo, algo cambió el ritmo. 

La pregunta es si estamos viendo una rectificación, o simplemente el ojo de la tormenta. 

No podemos ignorar que el mensaje de Bad Bunny generó solidaridad transversal, algo que la política demócrata no ha logrado. Anglosajones, afroamericanos, asiáticos, latinos, millones de personas compartiendo un momento de orgullo cultural latino. Ese apoyo incomoda a los sectores más nacionalistas que insisten en reducir la identidad estadounidense a un solo idioma y a una sola narrativa histórica. 

Porque cada avance cultural latino en Estados Unidos provoca celebración, pero también resistencia. Mientras algunos abrazan la diversidad, otros la perciben como una amenaza, lo vimos con las reacciones posteriores al show, que involucraron mensajes de apoyo, pero también discursos cargados de resentimiento. El viejo argumento de que “esto ya no es América”. 

Afuera del estadio seguimos enfrentando políticas que intentan reducir nuestra presencia a números de deportación, ICE continúa recibiendo recursos históricos, se siguen proponiendo leyes para criminalizar incluso la observación ciudadana de sus operativos, y, aunque el ritmo parece haber disminuido tras la presión pública y el escrutinio nacional, no podemos confundir silencio con cambio estructural. 

A veces los gobiernos retroceden solo por cálculo. 

Quiero creer que el presidente Trump y su administración han entendido que cruzaron una línea peligrosa, que el asesinato en Minneapolis fue una llamada de atención, que el país no tolerará más abuso, que el apoyo masivo a un mensaje de unión latina les hizo ver que el odio ha encontrado a su rival. 

Pero también sé que la historia reciente nos ha enseñado a desconfiar. Puede que estemos viviendo un momento de respiro mientras alrededor la tormenta sigue girando, o puede que algo esté cambiando en el ánimo colectivo del país. 

Yo aún creo en la bondad de la gente. Creo que Estados Unidos es más grande que sus momentos más oscuros, creo que la cultura tiene el poder de empujar a la política hacia un lugar más humano, pero creer no significa bajar la guardia. 

Written by: Lego Rodriguez

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